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lunes, 1 de noviembre de 2021

El criptopórtico romano de Las Gabias

En el presente artículo se pretende dar una descripción a nivel general del yacimiento romano de la villa de Gabia (Las Gabias, Granada). Sobre el contexto del yacimiento citamos las palabras de Marín y Orfila (2016: 286):

“La villa de Gabia se ubica al noroeste del actual casco urbano del municipio de Gabia la Grande, a escasos 6 km de la ciudad de Granada, en una zona tradicionalmente dispuesta al cultivo de cereal, olivar y secano, por su situación en la frontera entre los suelos limosos de la Vega del Genil y el inicio del relieve de los Montes de Málaga. En ella se ha podido localizar tanto su área productiva (Fig. 2), como la zona residencial, ambas presentes ya en la primera construcción de la villa durante época flavia (Ruiz et al., 2010, 123-125) y con un uso más o menos continuado hasta el momento de su abandono, acaecido a lo largo del siglo V d.C.”

Historiografía

El yacimiento fue descubierto por Francisco Serrano durante el desempeño de labores agrícolas; desde entonces, debido a dificultades fruto de la falta de entendimiento entre las instituciones y los propietarios del terreno, solo se han realizado tres intervenciones: 1920, 1976 y 1995. Actualmente, tras el fallecimiento sin herederos de los propietarios, queda pendiente resolver a qué organismo se otorga la responsabilidad de organizar las próximas excavaciones (La Ventana Azul, 2020).

Descripción

De la pars urbana conservamos un criptopórtico de ca. 30 m de longitud y 2,5 de anchura, terminado en una cámara de planta cuadrangular en la cual encontramos una fuente y una lujosa decoración musiva que combina opus sectile y placas de mármol (Sánchez, 2013). El pasillo contaba con diez ventanas, y la galería cuenta con una escalera de caracol en su ángulo derecho para conectarla con la superficie (La Ventana Azul, 2020).

Plano isométrico del criptopórtico (recogido por La Ventana Azul, 2020)

    Respecto a la fuente en el centro de la sala, se trata de un elemento controvertido de cara a la interpretación de la estructura, pues al interpretar este espacio J. Cabré (1923) como correspondiente a una supuesta pila bautismal tradicionalmente se ha visto el lugar como un baptisterio paleocristiano del s. I; interpretación que a día de hoy sabemos errónea, pues el bautismo no se extiende a Occidente hasta los ss. IV-V, teniendo su origen en comunidades monásticas orientales.

La estructura sería pues en realidad un criptopórtico concebido para nivelar el suelo de la pars urbana de una villa, cuya galería sería decorada con una fuente. Sus mosaicos parietales destacan por ser uno de los pocos ejemplos de opus sectile figurado en Hispania, estando su estudio dificultado por haber sufrido una caída desde las paredes que los descompuso; entre la escasa información obtenible podemos contar que se trata de sectile, cuenta con motivos figurativos y probablemente fue elaborado en el mismo taller que los mosaicos de Salar (Marín, 2015).

En los años 90 se descubrió la zona productiva de la villa, contando con una almazara dividida en tres terrazas (Sánchez, 2013):

  • La superior, donde se llevaba a cabo el prensado.
  • La media, para los depósitos de decantación.
  • La inferior, para el almacenaje.
Parte excavada de la villa (Sánchez, 2013)


Bibliografía

Cabré, J., 1923. “Monumento cristiano-bizantino de Gabia la Grande (Granada). Memoria de la inspección y excavación realizadas.” MJSEA nº 55.

La Ventana Azul, 2020. “¿Baptisterio paleocristiano romano del siglo I? ¡Centenario de un descubrimiento 2020!” [Vídeo]. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=Cm7RNR2s8Eg&t=155s [Última consulta 1/11/21].

Marín, P., 2015. “Qualis Villa, Talis Villa. El mosaico romano como fuente documental para el Bajo Imperio y los inicios de la Tardoantigüedad en la Vega de Granada.” Anales de Arqueología Cordobesa nº 25-26, pp. 169-190. Disponible en: https://helvia.uco.es/handle/10396/15814 [Última consulta 1/11/21].

Marín, P., Orfila, M., 2017. “La Vega de Granada y sus establecimientos rurales romanos: nuevos datos sobre la zona residencial de la villa de Gabia.” ROMULA nº 15, pp. 283-308. Disponible en: https://upo.es/revistas/index.php/romula/article/view/2444 [Última consulta 1/11/21].

Sánchez, E., 2013. “Las actividades productivas en Florentia iliberritana.” Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino nº 25, pp. 49-57. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4384428 [Última consulta 1/11/21].





sábado, 22 de mayo de 2021

El emperador Juliano: último bastión del paganismo

En esta ocasión trataremos la figura del emperador Flavio Claudio Juliano (331/332-363), conocido como "el Apóstata" en virtud de la reforma religiosa que constituyó la parte más característica de su reinado, el cual se extiende entre el 355 y el 361 como césar de Constancio II y entre el 361 y el 363 como augusto en solitario.

Para comenzar debemos remontarnos a la muerte de Constantino, quien fue sucedido por sus hijos Constantino II (337-340), Constancio II (337-361) y Constante (337-350), quienes debieron hacer frente a la amenaza persa y a una serie de usurpadores, a la vez que continuaban la política religiosa de su padre. En septiembre del 337, mismo año en que accedieron al poder, ordenaron una matanza de los miembros varones de la familia constantiniana para evitar posibles usurpadores, siendo uno de los supervivientes su primo Juliano, quien no suponía un peligro inmediato por estar más preocupado por su formación filosófica que por los asuntos de Estado; no obstante, ya reinando en solitario Constancio II, fue precisamente él el elegido junto con Galo para el puesto de césar, siendo más adelante el segundo ejecutado por conspirar contra el emperador, de forma que el poder quedaba dividido entre Juliano y Constancio. El césar fue enviado a Hibernia (antigua Irlanda) y a las Galias, donde demostró una aptitud militar que le valió el favor del ejército, dándose que los soldados le aclamaron emperador; Juliano, por supuesto, rechazó esto y emitió discursos en favor de su primo, si bien esto no evitó que el emperador temiera una posible usurpación, llegando a pagar a unos bárbaros para que mataran a Juliano, lo cual finalmente no aconteció.

A la muerte de Constancio II, contando ya con el poder supremo y sin miedo a ser ejecutado, se produce un punto de inflexión: Juliano reniega del cristianismo, o como él lo denomina en sus escritos, "ateísmo," y confiesa ser un pagano encubierto, decretando incluso una serie de medidas tales como el restablecimiento y apertura de los templos y la derogación de las leyes que prohibían los sacrificios y de las que privilegiaban la fe cristiana; abandonó también la estética absolutista de los emperadores del Bajo Imperio, presentándose como un primus inter pares en la línea del modelo de princeps establecido originalmente por Augusto. Era también un emperador helenístico, que sustituyó a los profesores cristianos de las ciudades por otros que transmitieran la sabiduría griega y enfocó la campaña contra los persas como una emulación de la llevada a cabo por Alejandro.

Respecto a su reforma religiosa, lo que buscaba no era volver exactamente al estadio anterior a Constantino, sino institucionalizar el paganismo siguiendo el modelo de la Iglesia cristiana, dentro de un modelo henoteísta de influencia neoplatónica. El sacerdocio que pretende formar a este propósito, lejos de basarse en el del paganismo clásico, sigue una regla como cualquier orden monacal cristiana, basada en lo siguiente (Quiroga, 2020, pág. 77):

“Siguiendo el ejemplo que él mismo daba, los miembros de este estamento deberían abstenerse de asistir a espectáculos teatrales y evitar acudir a tabernas o admirar obras de arte poco edificantes. De igual modo, debían guardar unas normas de decoro y comportamiento en público que incluían controlar las visitas a los gobernantes para evitar levantar suspicacias. Además, expresó su deseo de crear hostales para albergar extranjeros y pobres.”

A pesar de todo, el gran problema con que se encontró Juliano fue que el cristianismo estaba ya muy asentado en la población del Imperio, siendo tarde para una marcha atrás al paganismo; sobre esto, ninguna prueba mejor que los pasajes en que el propio emperador se queja de la escasa afluencia de los habitantes de Antioquía a los ritos religiosos (Juliano, Misopogon, 34):

"En el décimo mes aproximadamente de vuestro calendario (creo que vosotros lo llamáis Loo) tiene lugar la fiesta tradicional de este dios [Apolo], y hubierais debido apresuraros a reuniros en Dafne. Yo, por mmi parte, desde el templo de Zeus Casio corrí hacia el santuario, creyendo que allí disfrutaría enormemente de vuestra riqueza y emulación. En aquel momento me imaginaba la procesión como si la viera en sueños, las víctimas, las libaciones, los coros con sus almas dispuestas de forma digna del dios y engalanados con simples y adecuados vestidos. Pero cuando penetré en el santuario no encontré ni perfumes, ni torta sacrificial, ni víctima."

Fue esta difusión del cristianismo lo que le obligó a ser respetuoso con este credo, y de hecho llamó de vuelta a obispos exiliados por su predecesor, lo que no obstante era un regalo envenenado: estos habían sido exiliados por Constancio II con motivo de los debates cristológicos; al traerles de vuelta y restituirles sus bienes Juliano se ganaba el favor de unos obispos que veían con malos ojos a su predecesor por haberles expulsado, además de debilitar el cristianismo al reavivar sus conflictos internos con la restitución de disidentes expulsados por poner en cuestión la doctrina comúnmente aceptada.

No debe extrañar pues que su intento de reforma muriera con él, el 26 de junio del 363, en batalla contra los persas; no contando con descendencia, los generales eligieron como su sucesor a Joviano, quién reinó durante muy poco tiempo, siendo sus única acciones importantes la paz con los persas y el retorno al cristianismo. 


Bibliografía recomendada

Amiano Marcelino, Historia. Trad. Mª L. Harto Trujillo, Madrid: Akal, 2002.

Bringmann, K., 2006. "Juliano." Barcelona: Herder.

Quiroga, A.J., 2020. "El emperador Juliano: de la Historia a la ficción." Madrid: Síntesis.

Mención de honor, por supuesto, a la producción del propio Juliano, emperador del que más escritos conservamos. Recomendamos, como es común en fuentes clásicas, acudir a las traducciones de la editorial Gredos, disponibles de forma gratuita en formato digital.

jueves, 11 de marzo de 2021

Antonio vs Octaviano: Un combate entre dioses

 Si algo caracteriza la política romana son las puyas y acusaciones entre las distintas partes a través tanto de rumores como de la historiografía, y el paradigma de esto es el conflicto entre M. Antonio y C. Julio César Octaviano: un festival de chismes y vejaciones en las que todo lo que se decía sobre uno era devuelto por el otro. En este contexto, nos detendremos en una parte muy concreta: la asociación propagandística de cada uno con una divinidad.

Denario de Antonio y Octaviano (RRC 5127/2)

Ya el admirado Alejandro había sentado el precedente al identificarse con Dioniso, divinidad griega asociada al triunfo militar, aunque también a la fiesta de celebración y degenerado de esto el desmadre y las orgías, con el vino como centro de la conexión entre los fieles y el dios; por ello, era muy fácil para los contrarios al macedonio tergiversar el sentido de esta asociación.

En el cariz triunfal se fijaron C. Julio César y Cn. Pompeyo Magno, quienes incluyeron en sus ceremonias de Triunfo elefantes (símbolo asociado a la divinidad), y como es lógico esto influyó en alguien muy cercano a ellos: el magister equitum de quien llegaría a ser dictator vitalicio. Además, al asociarse con Dioniso (o su versión latina, Baco), Antonio estaba equiparándose con Alejandro y por ende con el gran rey macedónico, lo que le daba muy buena imagen de cara a sus súbditos egipcios una vez se unió en matrimonio con Cleopatra Philopator; se presentó pues como el "Nuevo Dioniso," empleando la pertinente iconografía y celebrando banquetes temáticos en los que el vino jugaba un papel protagonista. Cuestión peligrosa, pues Cicerón lo tuvo fácil para presentarle como un déspota oriental borracho y lujurioso.


Lo que queda de una escultura de "Antonio báquico"

En cuanto al otro bando, Octaviano se veía en desventaja al enfrentarse a alguien asociado al triunfo; escoger para sí a Niké no era una opción por ser esta una hembra, y tampoco Venus, de la que supuestamente descendía pero que como diosa del amor, la belleza y la fertilidad no era demasiado apropiada para este contexto. Por lo tanto, debía buscar un dios masculino que contrastara con el escogido por su adversario, y con el que pudiera asociarse de algún modo.

Casualmente, resultaba que el primer templo dedicado a Apolo en Roma había sido construido por un miembro de la gens Julia; además, este dios había ayudado a su antepasado Eneas en la guerra de Troya y era una divinidad muy popular en Roma, considerado el ideal de perfección. Era idóneo para contrastar con el dios típicamente heleno de Antonio, y como no podía suceder de otra forma lo adoptó como divinidad protectora.

Asentadas estas identificaciones, el hecho más importante en relación con ellas fueron los dos banquetes celebrados por los triunviri. El primero en tener lugar fue el de Augusto, conocido como "la cena de los doce dioses," una parodia de los banquetes olímpicos en la que cada comensal se atavió como un dios (Octaviano por supuesto se vistió como Apolo) y disfrutaron de una noche de desmadre y adulterio, acompañados de deliciosas viandas, mientras el pueblo pasaba hambre a causa del bloqueo naval de Sexto Pompeyo.

"Tan pronto como la mesa recibió al anfitrión de aquellos impíos / y cuando Malia vio a seis dioses y seis diosas, / mientras César juega sacrílegamente a ser Apolo, / mientras se cena reproduciendo los adulterios de los dioses, / todas las divinidades abandonaron al punto el orbe terráqueo / y el propio Júpiter huyó de su áureo trono."

(Versos anónimos citados en Suet. Aug. LXX) 

Sea verdad o no, el acontecimiento caló en la opinión pública y le valió a Octaviano el apodo de "Apolo Tortor," es decir torturador. Casualmente, no mucho después llegó a Roma la noticia de que Antonio había celebrado en Alejandría un banquete de características similares, en el que los comensales interpretaban dioses egipcios y Antonio y Cleopatra representaban a Osiris e Isis; no es el único caso en que una acusación hacia uno era compensada dirigiendo una parecida hacia el otro.


Bibliografía recomendada

Cicerón, Filípicas. Trad. Pere J. Quetglas, Barcelona, 2017.

San Vicente, J.I., 2015. "Antonio-Dioniso versus Octaviano-Apolo: Propaganda y contrapropaganda en torno a los ritos dionisíacos." En ARYS 13, pp. 77-125.

Suetonio, Divus Augustus. Trad. Alfonso Cuatrecasas, Barcelona, 2010.

Zanker, P. , 1992. "Augusto y el poder de las imágenes." Madrid: Alianza, pp. 66-76.

martes, 4 de agosto de 2020

Agripina la Menor

Agripina la Menor (15-59 d.C.) fue hija del prestigioso general Germánico Julio César (15 a.C - 19 d.C.), hijo adoptivo de Tiberio, y de Agripina la Mayor (14 a.C. - 19 d.C.), hija de Augusto. Además de esta noble ascendencia, Agripina fue hermana de Calígula, esposa de Claudio y madre de Nerón, siendo siempre la mano derecha del emperador de turno.

Agripina la Menor

Estamos hablando tal vez de la mujer más influyente de la historia romana, si bien esto no estaba manifiesto durante el reinado de Calígula, ya que si bien sus tres hermanas gozaban de grandes privilegios y ejercían como sus amantes, había una favorita, Drusila, estando Agripina en un segundo plano, especialmente tras la muerte de esta. A la muerte de su hermano supo mantenerse cerca de su tío el emperador Claudio, y aprovechó la caída en desgracia de su esposa Mesalina por infiledidad para seducirle, siendo este su auténtico ascenso al poder. Con el emperador en la palma de su mano, hizo que adoptara a su hijo Nerón, fruto del matrimonio con Cneo Domicio Enobarbo, nieto de Marco Antonio e hijo de una sobrina de César Augusto, y emparentado por parte de padre con Lépido, y quien ejerció como cónsul entre el 32 y el 37, muriendo en el 40. Una vez realizada la adopción, Agripina alejó a Británico, hijo de Claudio y Mesalina, de su padre y procuró el nombramiento de Nerón como heredero. Cuando el emperador empezó a sentirse incómodo por el protagonismo y la influencia de Agripina, fue envenenado, según fuentes de la época con una seta especialmente apetitosa.

Claudio

Nerón heredó el trono y gobernó según los consejos de su madre, aunque pronto se cansó de sus ínfulas de emperatriz. En el año 55 despidió al liberto griego Marco Antonio Palas, supuesto descendiente de los reyes de Arcadia y querido de Agripina, de su puesto en el Tesoro; ella vio esto como una declaración de hostilidad y se salió con Británico, que contaba con catorce años y la posibilidad de reclamar el trono cuando alcanzara la mayoría de edad. Tal era el ansia de poder de Agripina, que amenazó con denunciar el envenenamiento de Claudio ante la guardia pretoriana, aunque Nerón lo consideró un farol por las consecuencias que eso tendría para ella.

El emperador contrató a la esclava gala Locusta, envenenadora de Claudio, para hacer lo propio con Británico, lo cual se realizó tan solo un mes antes de su mayoría de edad, en una cena en la que estaba presente Agripina. Esta tal Locusta es considerada una de las primeras asesinas en serie, y tras la caída de Nerón fue sentenciada a ser violada públicamente por una jirafa amaestrada y devorada por leones, condena ideada por el emperador Galba, famoso por su promiscuidad y su debilidad por los hombres vigorosos, maduros y depilados.

Locusta

El siguiente paso fue acabar con Agripina, lo cual no fue fácil: primero, se intentó el envenenamiento; después, derribar sus aposentos con ella dentro, y finalmente hundir el barco en el que viajaba. Agripina, haciendo muestra de unas excelentes dotes de nado, sobrevivió a la experiencia y envió a su hijo una carta notificándole que su barco había naufragado. El emperador, tras mandar asesinar al mensajero, envió al liberto Aniceto a darle muerte (no se fiaba de los pretorianos), y Agripina, sabedora de por qué acudían a su encuentro, se levantó de su cama, se rasgó las ropas mostrando el vientre y exclamó: "¡Golpea aquí, Aniceto, golpea aquí, pues este llevó a Nerón!". Aprovecho para comentar también las últimas palabras que Nerón dirigió a Agripina, en el barco: "Que tengas fortaleza y buena salud, madre. Por ti vivo y por ti gobierno". Finalmente, cuando tuvo ante sí el cuerpo desnudo, comentó: "No sabía que tenía una madre tan bella".

La culpa traumatizó y enloqueció a Nerón, quien afirmaba ser perseguido por las Erinias y por el espíritu de su madre. Sobre las Erinias, Euménides, Praxidíceas o, en Roma, Furias (Furiae; Dirae), y Erinu en Micenas, se trata de tres monstruos aterradores de la mitología griega que atormentaban a los parricidas, entre otros criminales especialmente mal vistos, aunque los lazos de sangre son las causas más frecuentes de su aparición.

Sobre su muerte, siempre se cuenta que en cierta ocasión acudió al Oráculo preguntando si su hijo reinaría, a lo que este contestó: "Será rey, pero matará a su madre". Ella, dispuesta a todo por el poder, exclamó: "¡Que me mate con tal de que reine!". Como diría cierto canciller galáctico: "Irónico".

Nerón

Bibliografía recomendada
Dión Casio, Historia romana LX y LXII, 11-14.
Grimal, P., 1992. "Memorias de Agripina." Barcelona: Edhasa.

miércoles, 8 de julio de 2020

El Partenón de Pericles

Durante la Segunda Guerra Médica, acontecida entre una unión de polis griegas (Liga Délica) y los persas de Darío I, tuvo lugar en el 480 la destrucción de la Acrópolis ateniense. Tras esto, los habitantes de la ciudad decidieron reconstruir únicamente los muros, y además con restos de edificios destruidos, a fin de no olvidar la barbarie cometida por el enemigo en suelo ateniense. No obstante, Pericles acabó por convencer a su pueblo para olvidar este rencor y reconstruirla con el dinero de la Liga Délica y el botín de la batalla de Maratón, empezando por su proyecto personal: un monumento de la ciudad para la ciudad, el Partenón (448-438 a.C.).


El edificio contó con dos arquitectos: Iktinos, encargado del diseño sobre plano, y Calícrates, arquitecto técnico que fue solucionando los problemas constructivos según se presentaban. Por otro lado, el apartado escultórico corrió a cargo de Fidias, uno de los más reputados escultores griegos en general.

Arquitectónicamente el edificio es famoso por evitar la deformación que se percibe al estar bajo grandes monumentos a través de una serie de correcciones ópticas, siendo estas la éntasis de las columnas, la separación asimétrica de estas o el arqueamiento del frontón, entre otras.

Sus muros exteriores están decorados con cincuenta esculturas de bulto redondo y noventa y dos metopas talladas; el edificio más grande en ese momento (templo de Zeus en Olimpia) tenía solamente doce metopas talladas. Y esta no es la única particularidad del Partenón, ya que se trata de uno de los tres únicos edificios octástilos de Grecia y además está realizado en mármol, material poco frecuente en Atenas y que se escogió como referencia a la arquitectura de las Cícladas, donde se solía usar en edificios religiosos por su abundancia.


El Partenón es excepcional también en cuanto a su iluminación: mientras que lo usual en los templos era un ambiente oscuro, como símbolo de lo misterioso de lo sagrado, el Partenón estaba bien iluminado, reflejando los rayos de luz en la dorada estatua de Atenea. Esto se debe precisamente a que no se trata de un templo, a pesar de su carácter religioso, y puede tener la intención de mostrar a la diosa emanando luz en símbolo de divinidad. En cuanto a la estatua, se trataba de una representación crisoelefantina de Atenea Parthenos, que además hacía las veces de tesoro de la ciudad, sujetando su escudo con la mano izquierda, apoyándolo parcialmente en el suelo, y a Niké en la derecha, diosa de la victoria, como otorgando la victoria a Atenas. Contaba con unos diez metros de altura. En el exterior de su escudo se representaba la batalla contra las amazonas, y en el interior la gigantomaquia, ambos motivos iconográficos repetidos en el exterior del edificio. Asimismo, en la estatua figuran dos personajes que no aparecen en el exterior: Pandora, en la base, y Erecteo, la serpiente que se esconde tras el escudo; se trata de dos historias sobre orígenes: Pandora como primera mujer y Erecteo como primer ateniense. La pieza desapareció probablemente en el s. V con la conversión del edificio en templo cristiano.


El término “Partenón” significa “sala de las vírgenes”, y el edificio recibe este nombre por su sala trasera, donde las jóvenes vírgenes o parthénoi preparaban el peplo de Atenea para las Panateneas, la festividad que celebraba el cumpleaños de la diosa cuyo deseo fue mantenerse doncella, virgen.

El frontón principal era el de las Panateneas o nacimiento de la diosa , y el trasero mostraba la lucha de Atenea y Poseidón por Cecropia, la que sería la ciudad de Atenas. 

Para el primero se representó a Zeus sentado con un águila a sus pies, acompañado por Atenea, Hera, Hefesto e Ilitía (diosa de los nacimientos), además de otros dioses sin identificar.

El segundo era un tema poco explotado artísticamente para el que Fidias y sus discípulos gozaron de total libertad iconográfica, optando por mostrar en el centro a Atenea y Poseidón separados por el olivo o el rayo de Zeus, y cada uno con sus partidarios y un carro, siendo el auriga de Atenea la diosa Niké y el de Poseidón Anfitrite.  

Finalmente, aunque estemos acostumbrados a verlo en blanco, tal vez debamos imaginarnos el edificio policromado.


Las esculturas fueron saqueadas por el inglés Lord Elgin en 1801 y compradas posteriormente por el Museo Británico a un precio bajo al ser catalogadas como arte romano de época de Adriano; otras partes se hallan en el Museo de la Acrópolis y en el Louvre.


Actualmente y desde hace muchos años, el gobierno griego insiste sin mucho éxito en la repatriación de los llamados "mármoles Elgin", a la vez que se ocupa de una restauración lenta y minuciosa iniciada hace 20 años. La lentitud de la restauración se debe a que solo se lleva a cabo por la mañana, teniendo que retirar toda la maquinaria para que por la tarde los turistas puedan ver el monumento despejado; esto, con el tiempo que lleva preparar y retirar las herramientas, maquinaria, grúas y demás parafernalia, hace que se esté tardando tanto para arreglar lo que Pericles construyó de cero en nueve años.


lunes, 18 de mayo de 2020

Trepanación craneana en Paracas


La cultura Paracas, más conocida por su fase posterior, la Nazca, habitó en la costa peruana entre el 700 a.C. y el 200 d.C. Son especialmente reconocidos por la calidad de su industria textil, por las tumbas en caverna y por sus cerámicas.

Existe constancia de que los paracas practicaron operaciones quirúrgicas, especialmente las llamadas trepanaciones craneanas. Para esta práctica el cirujano usaba cuchillas de obsidiana, tumis, bisturís y pinzas. Los tumis eran cuchillos ricamente ornamentados, muchas veces mediante una escultura a modo de empuñadura, con un filo en forma de media luna que solía ser de una aleación de oro y plata.


También usaban algodón, gasas y vendas. Se perforaba el cráneo con la cuchilla de obsidiana y se raspaba o excavaba el hueso dañado con el cuchillo, haciendo un movimiento circular para dar esa forma a la abertura. Realizado el tratamiento respectivo, se obturaba la abertura con planchas de oro o de mate (calabaza). Esto permitía que la operación cicatrizase sin ningún problema.
Se han discutido mucho las razones que impulsaron a la realización de esta práctica; se cree que fueron hechas con la intención de curar fracturas por hundimiento de las paredes óseas, para el alivio de las cefaleas y el tratamiento de las enfermedades mentales mediante procedimientos mágicos. Es probable que se creyera que al abrir el cráneo salían los espíritus causantes del mal. ​
Muchos cráneos con señales de trepanación indican que las personas sobrevivían a esa práctica, debido a la presencia de callos óseos en la zona operada, los mismos que solo se forman al pasar los años en una persona viva.



Bibliografía recomendada
Cáceres macedo, J., 1994. "Las culturas prehispánicas del Perú." Lima.

domingo, 16 de febrero de 2020

Las cabezas olmecas

Los olmecas fueron una cultura asentada en los actuales estados de Veracruz y Tabasco entre el 2.000 a.C. y el 300 d.C. Se sabe poco de ellos, ya que la mayoría de sus ciudades han quedado enterradas a una profundidad considerable, además de que el clima de la zona no ha dejado ni los esqueletos. No obstante, algo que destaca y gracias a lo cual se descubrió la existencia de esta cultura son grandes cabezas de piedra basáltica.


Cabeza de San Lorenzo

La primera en encontrarse fue la cabeza de Tres Zapotes (1869), gracias a Melgar y Serrano; posteriormente se han encontrado dieciséis más.
Todas presentan cabeza ancha y redonda con rasgos negroides, por lo que existe la teoría de que representan africanos, aunque falta por explicar cómo podrían los africanos del segundo milenio antes de la era llegar hasta América. No se sabe con certeza qué representaban; puede tratarse de guerreros, gobernantes, deidades... Algunas han aparecido con intentos de haber sido destruidas o ser convertidas en otras cosas.
Oscilan entre los 1.5 metros de altura y las dos toneladas de peso. Para el transporte de las grandes piedras, lo más coherente es que se valieran de rodillos o trineos y cuerdas, además de un gran número de personas. También existe la teoría de que usaban plataformas sobre conjuntos de barcas, cuya posibilidad ha sido comprobada por arqueólogos experimentales.


La cabeza de San Lorenzo lleva un casco y una orejera que atraviesa la oreja, y se sabe que fue enterrada deliberadamente. Otras pueden llevar pendientes y diferentes tipos de casco.


Se han hallado en las cabezas olmecas señales que llevan a identificarlas como tronos reconvertidos. Esto da pie a dos teorías: o bien que un nuevo rey hacía su retrato a partir del trono del anterior, o bien que al morir un rey se convertía su trono en un retrato suyo.


Trono de La Venta

Bonampak y la mentira de los mayas

Seguramente cuando se os menciona a los mayas se os viene a la cabeza la imagen de un pueblo pacífico, erudito, centrado en la astronomía y la cultura. Haciendo una analogía con el mundo griego, la cultura maya sería Atenas y la azteca Esparta. Pues bien, tal vez os equivoquéis.


Vamos a hablar de Bonampak, la ciudad que cambió por completo nuestro conocimiento de la cultura maya. Hasta 1945 se les veía como una cultura pacifista y centrada en la cultura, que solo tenía murallas para defenderse de las fieras. No obstante, en las pinturas de Bonampak se muestra otra cosa.
En esta ciudad encontramos un edificio de tres salas hechas con el arco maya, datado en el 790. En las paredes del cuarto I se representa a una serie de músicos, uno de ellos ataviado como un cangrejo una profesión de gobernantes y otra serie de músicos; en la parte superior el gobernante que encargó las pinturas, su hijo, varios nobles y una escena del gobernante siendo vestido y maquillado, con una corona de plumas de quetzal. Hay además glifos explicativos.
Se aprecian detalles como que tocaban música golpeando un caparazón de tortuga, que al monarca se le pintaban las uñas o que los chamanes consumían plantas alucinógenas.



El Cuarto II es el cuarto de la batalla, y es aquí donde se halla el descubrimiento revolucionario. Se representan múltiples escenas de batalla, con todo el armamento y hombres a los que les cae sangre de las manos porque les han arrancado las uñas. No solo no es una escena pacífica: destaca por su brutalidad fuera de lo común.





























En el Cuarto III una mujer de la familia real se atraviesa la lengua con una especie de punzón y con ayuda de otro personaje se pasa una cuerda para que duela más, en autosacrificio para el dios. Se trata de una forma de dar las gracias por la victoria en batalla.


Visto esto, os preguntaréis de donde ha salido la buena fama de los mayas, que en añadido no eran un imperio unificado, sino un conjunto de ciudades-estado independientes sumidas en continuas guerras en las que abundaban las traiciones y los cambios de bando. Pues bien, hay dos razones:
  • Los mayas fueron conquistados por los aztecas, lo que hizo quedar al atacado como un pueblo indefenso en plena campaña de difamación de los aztecas.
  • En el rechazo a los conquistadores y exaltación de las culturas indígenas llevados a cabo por muchos estudiosos americanos, convenía dar la imagen de un pueblo pacífico sometido y esclavizado por los belicosos europeos. La pura realidad es que, al ver en qué estado se encontraban los indígenas, los españoles vieron su cristianización necesaria para salvarlos de ellos mismos, si bien es cierto que la cosa degeneró.


viernes, 19 de julio de 2019

Historia de la esclavitud: Mesopotamia, Atenas y América

Mesopotamia

En Mesopotamia, el esclavo era considerado una propiedad material en toda regla, y en caso de ser dañado quien debía ser compensado era su dueño, y no él.
Se diferenciaba del ciudadano libre por ser marcado con el nombre de su dueño mediante un hierro candente y lucir un largo mechón de pelo. En caso de que un barbero cortara este mechón se le cortaría la mano y se empalaría a quien dio la orden a la puerta de su casa. El castigo por ayudar a un esclavo a escapar era la muerte.

Los esclavos eran prisioneros de guerra, criminales y gente que no podía pagar una deuda y debía saldarla con su libertad, la de su mujer o la de su hijo.
El esclavo podía tener dinero, que usaba para comprar cosas, otros esclavos o incluso su propia libertad, aunque esto era bastante insólito.

                                         Resultado de imagen de esclavo mesopotamia

                                                            Esclavos mesopotámicos
Atenas

La población esclava en Atenas consistía un tercio del total, la mayoría bárbaros prisioneros de guerra, secuestrados por piratas o vendidos por sus familias.
Los esclavos desempeñaban toda clase de tareas, tales como obreros, artesanos, policías, verdugos o escribas. Los esclavos domésticos o empleados por artesanos para llevar su taller llevaban una vida bastante aceptable para su condición, pero los destinados a tareas del campo, minas o comprados por el Estado para los burdeles se hallaban es una situación especialmente dura.

Un esclavo podía comprar su libertad, ser liberado por su amo, ya fuera en vida o mediante testamento, o acudir al Templo de Teseo para solicitar un nuevo amo en caso de que el actual fuera demasiado cruel.

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                                                               Esclavos atenienses

América

Los españoles (y los ingleses) usaban en América esclavos indígenas o negros traídos de África por los llamados negreros.
En lo que respecta a los indígenas, existían tres formas de esclavitud:
Repartimiento: Se obligaba a los indígenas a trabajar a cambio de un salario paupérrimo
Encomienda: Se “encomendaba” un grupo de indígenas a un español para que le sirvieran a cambio de ser cristianizados.
Mita: Se obligaba a los indígenas a trabajar en las minas bajo duras condiciones.

Los esclavos negros toman protagonismo ya con EEUU, al desaparecer los esclavos indígenas. Eran traídos de África y vendidos en grandes mercados al aire libre precisando si se trataba de un esclavo doméstico, de carga, semental…
Los esclavos solían ser destinados a haciendas donde se encargaban de labores agrícolas y domésticas. También existían las llamadas peleas de mandingos, en las que dos dueños enfrentaban a sus esclavos en combate cuerpo a cuerpo y apostaban. Los esclavos podían llegar a mutilar o matar a su contrincante.

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                                                               Esclavos negros y negrero